¿Qué peligros puede haber en el uso de las pantallas antes de los 6 años?

Un estudio de la universidad de Boston EEUU publicado recientemente nos alerta de que el uso habitual  de móviles y/o tabletas electrónicas en bebés menores de 3 años puede dar lugar a alteraciones en su desarrollo cerebral y emocional. La realidad es que nuetr@s niñ@s y jóvenes usan de 4 a 5 veces más estos aparatos de la cantidad recomendada, sin saber las consecuencias graves que amenazaran su salud.  A estas investigaciones pediátricas se les unen las de la Academia Americana, la Asociación Japonesa y la Sociedad Canadiense. Situación que aquí también han empezado a denunciar los pediatras Gallegos.

Como especialista en crianza ecológica y prevención, recomiendo a todas las familias  retrasar su uso  hasta los 9-10-11 años. Los motivos son más que suficientes si lo que queremos es que nuestr@s hij@s desarrollen un sistema nervioso sano, en este tiempo de sus cortas vidas lo que si es imprescindible es la proximidad y el contacto con la familia. El bebé menor de 3 años se nutre de nuestra presencia, seguridad y afecto. Así poquito a poquito va madurando para descubrir lentamente y a su rítmo el mundo de las otras personas, los objetos, las formas, los colores, sabores, sonidos, texturas, volúmenes, etc. Pero algo parece estar ocurriendo  porque al pasear por pueblos y ciudades, cada vez es más frecuente cruzarnos con bebés sentad@s en sus carritos embobad@s mirando la pantalla y empieza a ser común que muchos de ellos antes de hablar ya se distraigan con los juegos o las imágenes de estos aparatos. 

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Este es uno de los motivos por los que siento la necesidad de informar y reflexionar sobre una situación que al parecer la mayoría de familias desconocen: – Lo que más necesitan l@s hij@s pequeñ@s es que estemos con ellos, una realidad que parece ir en contra de los estresantes ritmos de la familia moderna.  Lo que intento transmitir es que lo que más les podemos dar es tiempo. Tiempo para colmar sus necesidades afectivas y emocionales,  tiempo donde disfrutar junt@s de sus primeros gestos, palabras, pasos, juegos, amig@s, etc.  

En estas fases iniciales del del desarrollo infantil todas las sensaciones que vivencien sus sentidos quedan registradas en su sistema nervioso, sentando las bases de su la manera de percibir, emocionarse o relacionarse. Todo gracias a interacciones tan simples y sencillas como jugar con la mano, la nariz u orejas de las personas que lo cuidan. Recordando que  hay estudios que informan de que antes de los 3 años una criatura no puede vincularse a más de 3 o 4 personas.  Y es que en esta fase tan inmadura de su desarrollo es donde se consolidan las bases de capacidades como la de vincularse, empatizar, la motricidad, o las funciones espacio-temporales.

Si nos olvidamos de la inmadurez de nuestras criaturas, sin ser conscientes de sus verdaderas necesidades orgánicas, estaremos modificando las estructuras básicas del cerebro justo antes antes de la llegada del conocimiento abstracto, y las habilidades posteriores, como la capacidad para reflexionar, algo que sucede alrededor de los 6, 7 u 8 años.  En estas edades nuestro sistema nervioso no está lo bastante maduro como para apreciar las diferencias entre el mundo virtual y la realidad. Aunque a muchas personas les parezca que si.

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Para  nosotr@s ver una imagen o jugar con un vídeo-juego es simplemente eso, pero para una criatura, son dos realidades en las que vivir. Nosotr@s sabemos y comprendemos que son dos diferentes, una es la real y la otra la virtual, pero l@s neurocientíficos saben que su cerebro todavía no es capaz de asimilar la diferencia. 

De esta manera sin darnos cuenta el uso de pantallas puede llegar a ser un obstáculo para las relaciones afectivas con las otras personas. Seamos realistas, la verdadera presencia es estar por y para ell@s, aunque a veces sin darnos cuenta podamos estar en dos sitios a la vez, mirando nuestro email o atendiendo a una llamada mientras nos ocupamos de ell@s.  Así que no es de extrañar que estos aparatos les sean cada vez más atractivos, es lo que les estamos enseñando con nuestro ejemplo. Como responsables de niñ@s pequeñ@s es necesario  reconocer que esto no tiene el mismo efecto, aunque lo hagamos mirándolos y con buena cara.  No es lo mismo la energía que sale  de unos ojos que miran con  verdadera presencia, igual que no es lo mismo una mirada entusiasmada y alegre que el de la mirada cansada o con prisas, que muchas veces les podemos llegar a dar por exceso de trabajo. Recordemos que nuestra presencia y reconocimiento es otro de los alimentos fundamentales para que crezcan sintiéndose segur@s de si mism@s.  Por lo que siempre va a ser mejor menos tiempo pero de calidad, que mucho a medias.

Sus capacidades físicas y motrices también podrian verse afectadso al estar sustituyendo estos aparatos por las actividades manuales, la base de la construcción de las posteriores habilidades y aprendizajes. Lo que me asusta es que sin darse cuenta  se usen estos aparatos para que se callen o dejen de llorar. Esta forma de resolver las situaciones emocionales que viven los niñ@s puede convertirse en un problema más adelante. De esta manera en vez  aprender a expresar y a gestionar sus emociones aprenden a evadirlas abstrayéndose en detrás de la pantalla.

¿Quién sabe si de seguir extendiéndose esta conducta en un futuro próximo no nos encontraremos con personas incapaces de gestionar  sus emociones dispuestas a crear un mundo virtual donde vivir una vida paralela.  Olvidando lo bien que siente una persona cuando es escuchada y puede comunicar lo que vive sin miedo a expresar lo que está sintiendo.  La forma más sana y sencilla para ayudar a restablecer nuestra paz interior.

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De momento las recomendaciones que podemos encontrar advierten de evitar su uso antes de los 3 años, y  limitar su uso en niñ@s y adolescentes si lo que queremos es prevenir:

  • La hiperestimulación del cerebro: Causada por la exposición excesiva a estas tecnologías ha demostrado que se asocia con el déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y disminución de la capacidad de autorregularse emocionalmente.
  • Los retrasos del desarrollo: Un@ de cada tres niñ@s llega a la escuela con retrasos de desarrollo lo que afecta negativamente en el aprendizaje.
  • El sobrepeso:  “En gran parte debido a la obesidad, los niños del siglo XXI pueden ser la primera generación de la cual muchos no van a sobrevivir a sus padres”, advirte el profesor Andrew Prentice.
  • Las alteraciones del sueño: El 60% de los padres no supervisa el uso de la tecnología de sus hijos y al 75% de los niños se les permite la tecnología en sus habitaciones. El 75% de los niños de 9 y 10 años son privados de sueño en la medida en que sus calificaciones se ven afectadas negativamente, según estudios del Boston College en 2012.
  • Las enfermedades mentales: El uso excesivo de tecnología digital está relacionado con el aumento de las tasas de depresión infantil, ansiedad, trastornos de vinculación, déficit de atención, autismo, trastorno bipolar, psicosis y comportamiento del niño problemático.
  • La violencia: L@s niñ@s, desde que nacen, están cada más expuestos a la creciente incidencia de la violencia física y sexual en los medios de comunicación actual, a los cuales acceden a través de sus dispositivos.
  • Trastornos de la memoria:  la alta velocidad y el exceso de información pueden contribuir a déficit de atención, así como a la disminución de la concentración y de memoria, debido a la poda de pistas neuronales de la corteza frontal cerebral. Christakis 2004 y Pequeño 2008.
  • Las adicciones:  la tecnología produce aislamiento. Debido a la falta de afectividad entre la familia, los niños se unen a los dispositivos, lo que puede convertirse en una adicción.
  • Radiación y cancer: En 2011, la Organización Mundial de la Salud, clasificó los teléfonos y otros dispositivos inalámbricos como un riesgo de categoría 2B, además sus cerebros y sistemas inmunes son mucho más sensibles que los nuestros, por lo que se puede decir que el riesgo no sería igual para un adulto que para un niñ@”

Lo cierto es que paralelamente a esta realidad hay otra que cada vez está más extendida, es la de las familias  que se muestran más conscientes a la hora de percibir lo que en verdad necesitan sus criaturas. De este modo crecen proyectos donde cuidar y proteger del desarrollo infantil, es un hecho que en en el mismo Silicon Valley (California), el lugar donde  estudian la mayoría de l@s hij@s de empleados de las grandes empresas tecnológicas, muchos colegios que se abstienen de usar ordenadores o dispositivos similares, recuperando de nuevo el papel, la tiza, los lápices y materiales básicos escolares como únicas herramientas.

Llegad@s a este punto tal vez sea importante reconocer que en una sociedad tan tecnificada, competitiva y exigente, son imprescindibles los espacios  familiares y educativos donde proteger la maduración de nuestr@s criaturas de la avalancha tecnológica, creando y recuperando entornos que protejan y promuevan  el desarrollo de todas nuestras potencialidades y habilidades emocionales, sociales e intelectuales.

Si os interesa podéis ampliar esta información en estos textos:

Más: https://saltamontesasul.wordpress.com/tag/desarrollo-vital-humano/

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