Algunas observaciones sobre el destete

Todos los bebés nacen con el reflejo de succión, al llegar el tercer mes algunos de ell@s van a estar preparad@s para empezar a probar algunos líquidos, será a partir del sexto más o menos que puedan empezar a verse atraídos por la comida que se consume en casa, lo que nos indica que quizás haya llegado el momento de probar nuevos alimentos. Un tiempo de su desarrollo que coincide con la aparición de los primeros dientes, el indicativo fisiológico de que su sistema digestivo empieza a madurar. Nuestros bebés por ejemplo pueden comer fruta, pescado azul, carne roja, huevo, cereales o legumbres en trocitos. En cambio los alimentos como la leche y sus derivados, las comidas preconizadas,  las papillas y las galletas,  pueden perjudicar su salud debido a las altas cantidades de sal y azúcar que contienen.

Recordando que para un completo desarrollo de todas sus funciones vitales, seguirán necesitando la leche materna y el contacto afectivo. Progresivamente empezaran a probar nuevos sabores de la mano de familia, en ocasiones incluso por ell@s mism@s  estar en los brazos de mamá mientras esta come su plato es lo que tiene, de esta forma pueden empezar a probar y experimentar con nuevos sabores y texturas. “Todo un conjunto de acciones y sensaciones que le llevarán a percibir que no es la madre la única fuente de alimento,  lo que con el tiempo facilitará el inicio de la separación natural de la díada a partir del segundo año de vida más o menos” lo que además también coincide con el final de la dentición primaria alrededor de los 30 meses.

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Según las investigaciones de Wilhem Reich y la Escuela española de terapia reichiana (Ester) dirigidas a la investigación del desarrollo fisiológico de nuestros bebés, será alrededor de los 12 meses que progresivamente ellos empezaran a disminuir la succión hasta más o menos los 2-3 años.  Algo que además tiene que ver  con la propia vida emocional de la madre y, siempre que las necesidades de la díada criatura-bebé estén bien satisfechas. Aunque nos cueste reconocerlo no siempre es fácil y  lo que suele ocurrir es que las mujeres nos pasamos de este tiempo o interrumpimos la lactancia mucho antes.

El libro de María Jesús Blázquez “La ecología al comienzo de nuestra vida, cita textualmente: “Algunos estudios realizados  por (Schore, 2001). demuestran la correlación entre violencia en la vida adulta y la separación y abandono de la madre al recién nacid@El trauma y el estrés que provoca la separación madre criatura puede impedir el desarrollo óptimo del cerebro. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia de vinculación, podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento. La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia de las separaciones precoces de la madre son correlativas a los problemas de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y al aumento de comportamientos adictivos relacionados con las necesidades orales del bebé no satisfechas”  
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Sabemos que para el completo desarrollo del bebé este necesita el contacto directo con el cuerpo de la madre. En este tiempo de la maduración toda su actividad sensorial está en la boca, de esta forma mamar y chupar del pecho le ayuda a sentirse seguro, tranquilo y a gusto. Por este motivo no debemos forzarle a interrumpir ese chupeteo.  Cuando por distintos motivos la madre y el bebé han de separarse,  es habitual consolarlos con un “chupete”,  un objeto de plástico que les ayudará a desviar la atención de su necesidad de sentirse contacto permanente y lactar a demanda.

Durante los primeros años la función del amamantamiento facilitará la maduración de la respiración, del sistema inmunitario y además, del proceso de identificación yoica que dará paso a la genitalidad. A este espacio de tiempo se le denomina fase oral”.  Así que si puedes permanecer amorosamente junto a  tu bebé manteniendo la lactancia hasta los 3 años mas o menos, estarás favoreciendo un desarrollo psicológico sano. En el caso de que tengas que separarte otra figura afectiva a la que el bebé ya este vinculado podría pasar a ocupar tu lugar. Las separaciones forzosas y la ausencia de unos brazos afectivos que sustituyan a la madre podría llevarlo a lo largo de su vida a revivir la angustia, la ansiedad, la rabia o la tristeza que provoca esta vivencia durante el desarrollo inicial de su sistema nervioso, tema que puedes ampliar en este otro artículo “lactancia una relación de la que disfrutar”.

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Conforme el bebé vaya creciendo se irá sintiendo más atraído por la vida fuera de los brazos de la madre. Si bien es verdad hasta ahora la relación afectiva con ella ha sido fundamental para el desarrollo y maduración sensorial.  Será gracias a las relaciones que el bebé vive con el padre, hermanos o las persona  que hayan cuidado de mamá durante todo este tiempo, las que sin saberlo harán posible que el bebé sienta el deseo de abandonar el útero emocional que hasta ahora aseguraba su maduración, evitando de esta forma la fijación oral. Llegad@s a este punto que igual de disfuncional es quedarse corta que pasarse.

Así que entre los 2 y los 3 años lo natural va a ser que nuestro hij@ se vea cada día más atraído a establecer relaciones con otr@s niñ@s o adult@s mientras se abre al  descubrimiento del medio en el que vive.  Ahora las actividades motrices pasaran a jugar un papel principal, ya que también le ayudaran a mantener su equilibrio energético. Comienza aquí también una nueva fase para la familia,  la de favorecer este impulso vital que ayudará a nuestr@ pequeñ@ a abrirse camino en el mundo y en las relaciones sociales.

Ahora su cuerpo empieza a disponer de unos sistemas internos más maduros que le van a permitir pasar de la auto-regulación emocional obtenida a través del placer que le proporcionaba la relación con el pecho y el cuerpo de mamá, a la auto-regulación genital, una función biológica que descubrirá progresivamente con el reconocimiento de sus propios órganos sexualesDe esta forma alrededor de los 3 años de forma progresiva entrará en la “fase genital”.

 

“…la lógica de dejar de mamar está asociada al desarrollo de las fases sexuales, no es porque a un@  le apetezca. Si el niñ@ se autorregula, cuando siente sus genitales, la fuerza del impulso sexual le lleva a  buscar otros “objetos” más funcionales para satisfacer el placer que las tetas de su madre, y si existe la posibilidad de satisfacer ese placer dejan de mamar… El problema es cuando son familias cerradas o madres que no permiten ese pasaje a lo genital, entonces se puede establecer una fijación oral y una imposibilidad de cambiar de objeto sexual” Xavier Serrano Hortelano

Lo que ocurre es que a cada familia, cada madre, cada padre, le acompaña siempre su propia historia afectivosexual y a todo esto se le une su vida profesional,  a veces estas vivencias pueden interferir en el vínculo con nuestr@s hij@s. Por estos motivos antes de decidir ser madres o padres os recomiendo  que os informéis bien de las necesidades fisiológicas de una criatura entre los 0 y los 3 años. Algo que puedes hacer buscando el asesoramiento de una persona especializada en crianza.  Algo que puede ayudarte es hacer una revisión de tu historia infantil, volver atrás en el tiempo para recordar como fueron satisfechas estas necesidades durante los primeros años de la niñez, estas experiencias te pueden dar pistas sobre como viviste tu propio proceso de maduración. También puedes encontrar respuestas por ejemplo, en la manera en la que estableces las relaciones de pareja o el estado de ánimo que te acompaña tras las rupturas,  situaciones que pueden darnos algunas pistas sobre como se desarrolló el vínculo primal en la infancia.

De todas formas antes de seguir al pie de la letra el proceso de maduración fisiológico es importante prestar atención a las necesidades de todos los miembros de la familia, y sobre todo que te escuches a tí y al bebé.  Así que seas o no papá o mamá, si tienes dudas siempre puedes consultar con una persona especialista en crianza, una asesora de la lactancia o entrar a formar parte de un grupo de crianza,  algo que sin duda te será de gran ayuda.

grupo de crianza

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 Imágenes: google.es

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10 Respuestas a “Algunas observaciones sobre el destete

  1. Pingback: De la satisfacción oral a la satisfacción genital | SALTAMONTES ASUL: Bienestar y biopsicología para toda la familia·

  2. Pingback: ¿Por qué y hasta cuando es recomendable tomar el pecho? – CRIATURAS.org·

  3. Reblogueó esto en Guia Migjorny comentado:

    “…la lógica de dejar de mamar está asociada al desarrollo de las fases sexuales, no es porque a un@ le apetezca. Si el niñ@ se autorregula, cuando siente sus genitales, la fuerza del impulso sexual le lleva a buscar otros “objetos” mas funcionales para satisfacer el placer que las tetas de su madre, y si existe la posibilidad de satisfacer ese placer dejan de mamar… El problema es cuando son familias cerradas o madres que no permiten ese pasaje a lo genital, entonces se puede establecer una fijación oral y una imposibilidad de cambiar de objeto sexual…Xavier Serrano Hortelano

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  4. Pingback: VÍDEO: SEXUALIDAD Y LACTANCIA | SALTAMONTES ASUL: Aprendizaje, bienestar y bioecología para todas las edades.·

  5. Asul, un artículo interesantísimo y completo. Para mi, un punto fuerte es en relación a auto percepción de la madre a respecto de sus procesos individuales y la importancia del ritmo natural de cada uno: hij@ y madre. Yo como cuidadora de Paulo, con 10 meses… estoy en ello y he aprendido un montón contigo. Muchas Gracias y deseo que siga escribiendo sobre el tema, pues lo haces muy bien. Suceso guapa.

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  6. En cuanto a la duración de la lactancia Michel Odent dice en su libro El bebe es un mamífero dice:
    “Un bebé pigmeo es alimentado al pecho, frecuentemente, hasta la edad de cinco años.
    En todas las sociedades polígamas parece que los bebes duermen con su madre, y maman durante varios años, a menudo de tres a cinco años y a veces incluso mas.”
    También hay otro dato que nos lo da el lenguaje. A los primeros dientes se les llama dientes de leche. Esta expresión debe ser muy antigua, anterior al consumo de leche de vaca que es muy reciente, por lo que debe hacer referencia a los dientes que salen durante el consumo de leche materna. El último diente de leche sale entorno a los cinco años lo que nos da una idea de cual debería ser la duración de la lactancia.
    Creo que Evania Reichert está equivocada en su planteamiento de la duración de la lactancia y debería de revisarlo.
    La madre que amamanta debe hacer frente a numerosas presiones, incluida su propia neurosis, que hacen de la lactancia una carga, más que un placer (lo que debería de ser). También en El Bebe es un mamífero Michel Odent deja constancia de esto:
    “Para amamantar a un bebé durante varios años, una mujer moderna debe estar dotada de una capacidad poco común de resistencia a las presiones sociales, incluidas las intrafamiliares” (Haciendo referencia a los maridos)
    Para más información sobre la lactancia podeis visitar el blog de Matrioskas programa de radio almaina:
    http://matrioskas.radioalmaina.org/category/lactancia-materna/
    Paz y amor

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  7. Hola Patricia, muchas gracias por sumar con tu experiencia y ayudarnos a completar la perspectiva sobre la lactancia. Ambas coincidimos en la importancia de esta fase hasta los 3 años, como periodo sensible y estadio de maduración neurobiológica. Desconocía las investigaciones sobre el sistema inmunológico, te agradecería si puedes citar el autor o la fuente para profundizar en el tema. Me gustaría aclarar que al mencionar la frase “tiempo de destete”, me refiero al momento en que uno de los dos miembros del sistema, niñ@ o madre, sienten el impulso interno y natural de no seguir con la lactancia. Como sabemos cada vez son más las teorías en relación a este proceso. Para nosotr@s, que seguimos las leyes de orgonomía y la teoría de la auto-regulación de Reich, lo más importante va a ser no forzar los deseos ni de la madre, ni del bebé. Entendemos la lactancia como una relación de nutrición energética además de alimenticia o inmunológica y en muchos casos, pueden ser los bebés los primeros en dejar de mamar (como fue mi caso) o puede que sea la propia madre la que empieza a sentir la necesidad de no continuar con la lactancia, pero lo que es cierto es que ambas están relacionadas. Conocemos casos de madres que se han empeñado en dar el pecho por encima de todo, porque existe la creencia de que es lo que es lo mejor para el niñ@, y al final ha sido su propio cuerpo el que ha reaccionado con diferentes complicaciones mastitis, hongos, etc. En estos casos es mucho más saludable transmitir protección y dar el biberón con cariño para no entrar en disonancia con lo que tu cuerpo y tus sensaciones internas expresan.
    Me gustaría aclarar que en esta relación no hay culpable ni víctima, nos encontramos en la actualidad en un momento crucial en el que por primera vez se empiezan a reconocer las verdaderas necesidades y procesos energéticos-emocionales y su relación con la formación del carácter y el cerebro. Hoy sabemos que en los primeros meses de vida, incluso en el útero el bebé no se percibe a sí mismo y no percibe a l@s otr@s distintos de él. Percibe olores, sonidos, ve formas, toca lo tocan… Según está interacción va a establecer su percepción psico-neurosensorial (única para cada persona), su forma de sentir y actuar. A partir de estas interacciones se desarrolla en el lazo afectivo que va a determinar la vida relacional futura.
    Por otro lado, la pulsión de hambre tienen un origen corporal en una o varias partes del cuerpo, un polo orgánico y otro psíquico; sentimos tensión corporal y psíquica lo que nos lleva la búsqueda del alimento. Aparece la sensación de hambre, en el estómago, boca, lengua, labios unida a la tensión corporal interna y psíquica, lloramos y gritamos y nuestro cuerpo se tensa como consecuencia a la sensación de desagrado. Esta tensión está controlada por el sistema neurovegetativo que se subdivide en sn simpático, relacionado con la actividad y parasimpático con el reposo. En una fisiología natural funcionan en alternancia. Si el bebé vive situaciones de sobre estrés y esto puede suceder ya dentro del útero de la madre. Las posibles alteraciones en este proceso de adult@s se manifestarían con conductas compulsivas, exceso de alimentos, de trabajo, fumar, hablar, etc. Y la persona puede tener dificultades para dar y amar, con expectativas de recibir y amamantarse de las relaciones que establece.
    El crecimiento físiológico es entonces el resultado directo de la ingestión de la leche, en cambio, la maduración psíquica depende en gran parte del alimento afectivo. Las consecuencias de una función materna percibida como débil o invasiva EN EL MOMENTO DE LA CONSTRUCCIÓN DELA PERSONALIDAD pueden dar paso a enfermedades como la bulimia y la anorexia. A día de hoy sabemos que estas se establecen en los periodos sensibles: concepción, embarazo, nacimiento y 3 primeros años.
    Y es que en nuestra leche hay un aspecto con el que no contábamos, “su análisis energético-emocional y psicológico” en el que podemos encontrar moléculas, basadas en la alegría o en la tristeza. Hoy sabemos que las primeras son perfectas para el amamantamiento. Pero las segundas serian causantes de trastornos de humor, comportamiento y distintas patologías adultas. También que la tensión provoca en l@s niñ@s un sentimiento consciente o inconsciente de inseguridad. Un sentimiento que a much@s adult@s de hoy nos cuesta entender emociones internas de rabia o tristeza que afloran a veces sin encontrar explicación (Groodeck).
    Desde la ecología de sistemas humanos (ESH) lo que recomendamos es no forzar nada, observar y escuchar lo que cada uno de los cuerpos nos está transmitiendo, por encima de lo que establecen las teorías o mentalmente la madre se han propuesto. Porque lo más importante va a ser cuidar una relación en la que ambos se sientan cómodos, en la que no se fuerce ningún ritmo, ni en la madre ni el del bebé.
    En Resumen de lactantes absorbemos alimentos reales por la boca y alimentos afectivos, esta relación energética quedará gravada dentro de cada un@ de nosotr@s. Si no fue emocionalmente saludable, de adolescentes o adult@s, cualquier sensación de inseguridad, peligro o de desestabilización, provocan un sentimiento interior que se trataran de calmar con una descarga pulsional. Una de las causas más frecuentes de la bulimia es la falta de alimentos afectivos por destete brutal o progresivo y la necesidad de sentirse protegido. La cantidad de alimento que se ingerirá es proporcional a la que le falta a nivel afectivo y de protección. Es la sensación de falta de alimentos afectivos la que activará el reflejo. (Enciclopedia Bérangel).
    En el caso de la anorexia la persona rechaza alimentarse, a consecuencia de haberse sentido obligada y forzada en esta relación natural, sufre por no haber recibido el amor al cual tenía derecho cuando nació. No se acepta su cuerpo porque no se sintió aceptada. Cuando una persona bulímica se precipita compulsivamente sobre el alimento o sobre cualquier otra cosa “Sufre de un destete de afecto muy grande y busca ese cariñó en los alimentos. Personalmente es un tema que he vivido muy de cerca, es por eso que nace de dentro esta necesidad de comunicar y acercar a las familias, lo importante de las necesidades energéticas y emocionales dentro de las familias y, la importancia de ir suavizando esta relación entre madre e hij@ a partir de los 3 años abriéndonos a la relaciones con otras figuras afectivas y a la interacción con el entorno.
    Si el periodo de amamantamiento se prologa demasiado, entrando en el periodo de producción (18-36 meses), por ejemplo el bebé puede bloquear el surgimiento de su agresividad natural, fundamental para el desarrollo de la asertividad en la vida. Las características asociadas son la comodidad, aunque tenga talento y competencia, a la persona le faltará el impulso de conquista, lucha y confrontación.
    Cita del libro Infancia Edad Sagrada, años sensibles en que nacen las virtudes y los vicios humanos de Evania Reichert

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  8. Otra arista que se está desconociendo en este artículo, es que el sistema inmunológico de un niño no se completa hasta los 6 años aproximadamente, por lo que en la práctica (y así pediatras inmunólogos lo confirman) se observan niños que maman más tiempo, y es justo porque inmunológicamente lo requieren….

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  9. Me llama la atención que en al artículo se hable de cuándo es el tiempo de destetar, sin dejar cabida al destete espontáneo o natural. Por otro lado, como consejera de lactancia (y madre lactante ) les aseguro que esto: “una madre y un hij@ comiencen a sentir que es tiempo de destetar” no ocurre prácticamente nunca al unísono, y la mayor parte de las veces es la madre quien quiere destetar; esto antes de los 3 años, ya que antes de esa edad es infrecuente que un niño se destete espontáneamente, salvo excepciones cuyos orígenes están perfectamente reportados (introducción de exceso de alimentación, cereales, chupones, ser segundos o sucesivos hijos), y lo demás son huelgas de lactancia: que no destetes espontáneos. Entonces, claro que hay que acompañar a las mamás, y a los bebés, pero siempre partiendo del punto indiscutible de que lo ideal y verdaderamente respetuoso sería el destete natural. Espontáneo. Ése que sucede de forma paulatina entre (según estudios antropológicos) los 2,5 y 7 años (claro, en ausencia de intervención social).

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