Maternidad y amor incondicional

SOBRE EL AMOR INCONDICIONAL

Palabras de Jaione García sobre el amor incondicional:
“La creencia sobre el amor incondicional hacia l@s hij@s está muy arraigada en nuestra cultura, cargamos con ella sin replantearnos las connotaciones que lleva implícitas y puede llegar a convertirse en una trampa que nos impida asumir con sinceridad la totalidad de nuestros sentimientos.

Reconocer y aceptar sentimientos de rabia y desamor, que también forman parte de nuestro sentir como padres o madres y como los seres humanos completos e imperfect@s que somos, está vedado por la censura que lleva implícita esta creencia: no es compatible amar incondicionalmente y sentir desamor, por lo tanto, o me niego a mí mism@ el reconocimiento de ciertas emociones por las que siento rechazo (la propia creencia las rechaza), o tengo que aceptar que mi amor no es absoluto y sin restricciones como se esperaría de mí, sintiéndome culpable por no ser una buena madre o un buen padre.

Nos negamos a reconocer nuestro egoísmo, nuestra agresividad y nuestras venganzas para con nuestros hij@s, y las ocultamos y disfrazamos con palabras y actos compensatorios para aliviar nuestra incoherencia interna. La negación de nuestra agresividad no nos hace padres o madres más amorosos. Sólo cuando somos capaces de reconocer y aceptar que en el amor hacia nuestros hij@s también hay momentos de desamor, podremos empezar a desintegrar una creencia que nos aprisiona con una exigencia inalcanzable. Reconocer la condicionalidad de nuestro amor nos permite transformar la culpabilidad en responsabilidad. Y es que no podemos elegir lo que sentimos, pero sí podemos elegir lo que hacemos con eso que sentimos.”

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2 Respuestas a “Maternidad y amor incondicional

  1. Gracias cariño, mis palabras son el fiel reflejo de mis sentires, de mis vivencias, de mis experiencias, de mis errores, de mis enfermedades, de mis satisfacciones, de mis pasiones, de mi trabajo, de mis estudios, de mis reflexiones… en el camino de conocerme, de entender mis procesos internos y externos en mi desarrollo como persona.
    Donde he descubierto que el embarazo, el parto, el puerperio y la crianza son momentos cambios vitales muy importantes en el desarrollo humano, tanto para niñ@s como para los adultos. Donde es una necesidad básica reconocer y aceptar los sentimientos de rabia y desamor, que aparecen especialmente en momentos de estrés o crisis.
    Escuchar nuestros sentimientos como madres o padres, forma parte de nuestra gestión emocional, la que transmitiremos… Si respeto mis ritmos ellos respetaran los suyos, por ejemplo ¿cómo me comporto ante los errores? ¿Soy autocompasiv@ conmigo misma? o cada vez me esfuerzo más y más… En ocasiones las carencias se disfrazan, haciéndonos sentir que lo que tenemos que hacer es darle a ell@s, es hacer todo por ell@s, olvidándome de mí… De repente un día el organismo cansado, carente de satisfacciones explota y reacciona, desde la enfermedad, el dolor o la rabia. El dolor y la rabia que sintió de pequeño cuando en ocasiones se sintió desvalido y necesitado. Y sin saber muy bien el porque, nos descubrimos cansados, sin fuerzas, al borde de la crisis…
    En el camino familiar, ahora soy el guía, si me descubro olvidándome de mis necesidades, de mi amor propio, de cuidarme a mí, de cuidar a mi pareja o a mis amistades, eso es lo que estoy mostrando, es lo que voy a transmitir por encima de mis palabras. Por eso en el camino de la vida, es vital no olvidarse de un@ mism@ y de aquello que te hace re-equilibrar tus niveles de energía, como puede ser respirar, inspirar, llorar, reír, hacer el amor, disfrutar de tus aficiones o las relaciones con otras personas. Venimos de una cultura, de una educación de unas familias donde el sufrimiento está por encima del placer, queda ahora en manos de cada consciencia buscar el propio equilibrio de acuerdo a su historia vital.

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  2. Me ha emocionado mucho lo que acabo de leer y como madre me siento muy identificada.Reconozco perfectamente ese sentimiento de desamor cuando me invade y siento que en realidad no es desamor hacia mis hijos, sino hacia mi misma.Por suerte La Consciencia nunca nos abandona si queremos escucharla.Es nuestra mejor aliada.Gracias Asul,por compartir tu conocimiento y tu corazón.

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